Advierten que hace falta una “adenda” al contrato para reactivar las represas de Santa Cruz

El Gobierno anunció la firma de un acuerdo para solucionar en 90 días los reclamos pendientes y retomar los desembolsos de los bancos chinos pero no sería suficiente.

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Post Energético

El Gobierno Nacional y la UTE que lleva adelante la construcción de las represas de Santa Cruz firmaron un acuerdo para reactivar laS obras de la usina Jorge Cepernic, mientras que la central Néstor Kirchner se retomaría más adelante.

“Luego de meses de trabajo conjunto, hoy se ha firmado un acuerdo entre ENARSA y la empresa china Gezhouba para reactivar las obras de las represas de Santa Cruz. La primera en reiniciarse será la Jorge Cepernic, que generará miles de puestos de trabajo directos e indirectos, y 1.850 gigawatts al año para el sistema interconectado argentino”, anunció el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, en sus redes sociales.

El encuentro tuvo lugar en Enarsa el viernes pasado y contó con la presencia del gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, el presidente de Enarsa, Tristán Socas y de representantes la Unión Transitoria de Empresas (UTE) que encabeza la empresa china Gezhouba, con Eiling e Hidrocuyo. Llamativamente, no hubo funcionarios de la secretaría de Energía. 

Si bien la gobernación de Santa Cruz celebró el acuerdo y anunció que las obras se retomarán después del invierno, el tema está lejos de resolverse: las partes se comprometieron a sentarse a negociar y “saldar las diferencias” por los reclamos pendientes en los próximos 90 días, según explicó en declaraciones periodísticas Jaime Álvarez, ministro de Energía de esa provincia. 

El consorcio le reclama a Enarsa unos 350 millones de dólares por distintos conceptos, como atrasos en los pagos, demoras en la actualización de coeficientes de adecuaciones de precios, intereses por mora, mayores costos, entre otros, generados en su mayoría entre 2019 y 2020.

En noviembre de 2022, Enarsa y la UTE firmaron una adenda al contrato, que permitió un desembolso de 500 millones de dólares en dos tramos. Las obras venían ejecutando -con lento avance- por el aporte de la empresa estatal. 

En mayo de 2023 el entonces ministro de Economía, Sergio Massa, viajó a China y anunció un nuevo giro de 1.000 de dólares, que finalmente no se concretó porque las partes no se pusieron de acuerdo para firmar una nueva adenda. 

El principal escollo para el  acuerdo es el millonario reclamo del consorcio que tanto para los técnicos de Enarsa como para los abogados que participaron de las negociaciones no tienen justificación: “Sería extraño que los mismos asesores y técnicos que recomendaban no admitir los reclamos de las empresas ahora los avalen”, señaló un ex funcionario de la Secretaría de Energía que conoce bien el proyecto. 

El otro punto es la necesidad de firmar una adenda al contrato original, que por las vicisitudes de las represas, en 10 años fue modificado varias veces. “Podría hacerse mediante un reconocimiento directo de Enarsa pero no sería suficiente para los bancos chinos, que podrían recurrir o incluso judicializar”, agrega un técnico conoce a todas las partes. Además, esa vía fue descartada en el pasado por los abogados de Enarsa.  

De acuerdo con la misma fuente, la alternativa más sólida en términos legales es la firma de una adenda, donde se acuerde la resolución de todos  o de la mayoría de los conflictos. 

Además de la postergación de la construcción de la central Néstor Kirchner, un avance físico del 20 por ciento por el deslizamiento que sufrió en 2018 -obligando asu paralización- queda pendiente la construcción de la línea de alta tensión, incorporada en 2016 en la adenda IV. 

Mientras tanto, Enarsa volvió a pagar los sueldos de unos 30 empleados de la UTE, ya que la mayoría del personal fue despedido en marzo de 2024, ante la intransigencia de las autoridades de entonces de la empresa estatal a negociar una solución a los reclamos.